Amor a la Belleza eterna, en Cristo

Autor: Santa Catalina de Siena

 

¡Oh amadísimo Joven, Oh Verbo encarnado!
¿Qué has hecho, Señor?...
Cuando vuelves a mí tu mirada de benignidad,
descubro tu imagen impresa y copiada en mí...
¡Belleza sin par!
Señor, no me pidas ya cosas pequeñas,
pídemelas grandes...,
y enséñame un motivo de amor
tan eficaz y poderoso
que siempre mueva y obligue a mi alma
a estar unida a ti,
sin que jamás pueda separarse.

Te he prometido, Señor, muchas veces
amarte sin cesar,
pero veo que no es posible que te ame
si no me previene tu amor,
que tan generoso se manifiesta para conmigo...

Señor, te doy gracias infinitas,
porque he recibido de tu bondad
todo lo que he deseado y pedido.
¿Quién te ha inducido a mostrarte tan benigno conmigo,
dándome tantas gracias,
como si no advirtieses a quién se las dabas...?